Son los primeros confidentes, amigos e incluso enemigos.
Todo parece bonito cuando llegan pero roban toda la atención, no quieren jugar y si son mayores... eres demasiado pequeño paro esos juegos que ellos juegan.
Seréis enemigos, llorarás por sus fuertes palabras o por sus tortazos en juegos que acaban siendo peleas pero todo tiene un límite en esa enemistad.... Llega el momento que les hacen daño, sus lágrimas serán tus lágrimas y sus sonrisas las tuyas, sus logros los vivirás como si fueran los tuyos propios y sus amores... nunca serán demasiado buenos.
Harán de mayores si son los pequeños y los mayores... desearían haber robado toda la atención..
Cómplice, compañero de medianoche, alguien que sabe cuándo sonríes hasta en la oscuridad, abogado defensor y hasta psicólogo. Otras veces..es la razón por la que quisieras ser hijo único.,, pero que haríamos sin ellos... sin los hermanos. Sin esas mentiras que tus padres creeran porque es él el bueno. Porque aunque no os habléis si lo necesitas estarán, que hacer sin sus consejos a media noche o sin su compañía en las noches que no aguantas la soledad.
Ellos, los que nunca te abandonarán.




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